Rabietas, primer contacto

He estado muy desaparecida últimamente.

Aunque ha habido otros factores que han influido en mi falta de organización, la intensidad de la incipiente aDOSlescencia de Payasote ha hecho que mi energía quedase reducida a la mínima expresión y que el poco tiempo de paz que me deja (es decir, el tiempo de la siesta) lo haya dedicado a otros menesteres.

Sí, las rabietas han llegado a villaPrimerizus.

Payasote tiene ahora 19 meses, nos acercamos peligrosamente a los dos años y, por lo que parece, no tiene ninguna intención de pasarse por alto esta temida etapa de los terribles dos.

Las rabietas aparecieron precozmente, sobre los 14-15 meses llegó la primera.

No pude estrenarme en este tema tan delicado en la “tranquila” intimidad del hogar, no, tuve que afrontar la primera rabieta a lo grande, en público, en mitad de un supermercado.

Tenía la teoría clarísima, Lucía, mi pediatra lo explica muy bien en su libro “Lo mejor de nuestras vidas“, en ese momento el niño no piensa, sólo siente, y es absurdo intentar razonar con él. Y si, además, es tan pequeño como Payasote, apaga y vámonos.

Pero, ¡ay! De la teoría a la práctica hay un mundo.

Como decía, la primera rabieta me pilló en un supermercado. Había tenido al pobre peque “encerrado en el carro” media mañana de compras en unos grandes almacenes, así que al llegar a casa y bajar del coche, decido darle un poco de tregua y llevármelo andando. Entonces recuerdo que necesito un par de cosas del supermercado y allá que me voy con él, peque en una mano, carro en otra. ¡MALA IDEA!

Después de dos pasos dentro del supermercado decidió que quería ir solito, suelto, nada de darme la mano. ¿Qué hacía al soltarle? Echar a correr en dirección a la puerta esa molona tan moderna que se abre sola y le deja salir a la calle, y a mí me toca abandonar el carro con todos los bártulos y echar a correr detrás de él, obviamente. Al intentar impedirle que suelte mi mano empieza el espectáculo: llora, patalea, berrea, se arquea, se tira al suelo…si lo cojo al brazo la reacción es más o menos similar…

Afortunadamente no había mucha gente en el supermercado, pero los que pasaban por allí ya me miran en plan “la que está liando esta mujer con el niño” Sudores de todas las temperaturas posibles empiezan a recorrer mi cuerpo, ¡qué vergüenza! Allí estaba yo intentando elegir un producto, aguantando estoicamente el chaparrón cuando vino a mi rescate una de las trabajadoras que estaba reponiendo productos en una estantería cercana y se puso a jugar con él y distraerlo los 45 segundos que tardé en elegir botella.

Ese fue mi bautizo de fuego. No puedo decir que saliera airosa del episodio y en los sucesivos lo que más me ha costado ha sido mantenter la calma yo y no entrar yo también en modo rabieta.

Las rabietas que he tenido, hasta el momento, han sido consecuencia de no dejarle hacer algo que quiere, acción-reacción. “¿No me dejas hacer algo? Pues te monto el numerito”  Unas veces aparecen con una cierta lógica: rabieta porque no le dejo ir suelto por el supermercado. Pero otras son totalmente absurdas: rabieta porque no le dejo darsese cabezazos contra el marco de la puerta. Incomprensible.

¿Cómo lleváis vosotras este tema? Si tenéis algún truco infalible, por favor, compartidlo conmigo en los comentarios.

 

 

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4 comentarios en “Rabietas, primer contacto

  1. Nosotros llevamos ya unas cuantas… Las peores en público y estando yo sola con él, como tampoco estoy para muchos trotes, me paro (respiro) le dejo que se desfogue llorando porque si intento tocarle o cogerle en brazos es todavía peor porque se retuerce y da patadas y puñetazos. Y cuando se calma un poco intento desviar du atención de lo que le ha provocado la rabieta. A veces al verme con el niño así y mi barriga hay gente que se acerca a ayudarme… Y oye… Cuando a bichillo le habla un desconocido se le pasa un poco más rápido. Así lidiamos con sus rabietas. No es fácil, hay que echarle mucha paciencia e intentar evitar pensar que estás montando el numerito en público porque es peor. Ánimo guapa!!!!

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  2. Mi hija tiene 20 meses así que entramos en plena etapa también. De momento hemos tenido de todo aunque por lo general, suele cortar las rabietas rápido aunque si estamos fuera de casa le duran más (imagino que porque como todo el mundo mete la nariz pues lo alarga más). En fin, que más o menos consigo mantener la calma y poco a poco vamos progresando (aunque imagino que esto tendrá repuntes).

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  3. Uff odio cuando la gente te mira en plan ¿que le pasa al peque?
    Después de dos años y medio y que mi hijo por naturaleza es cabezoncete ¿que hago yo?
    Intento calmarlo, me agacho y le digo que le pasa, intento razonar con el, y llegar a un acuerdo (mi hijo habla muy poco) le digo que no hay que llorar por tonterías, que mamá va a comprar y luego vamos al parque y a veces parece que me entiende y se contenta, mucha paciencia sobre todo…

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