Huir

No es fácil huir…no es fácil tener que huir.

Durante unos días tengo que huir de mi hijo. Sí, y no es fácil.

¿Por qué?

Las que me conocéis y las que me seguís hace un tiempo recordaréis que comenté aquí que, como “secuela” del embarazo, me aparecieron piedras en la vesícula cuyo único tratamiento era la cirugía.

Tras mucho tiempo de espera, la cita con la temida y ansiada cirugía llegó la semana pasada. Es una cirugía menor y la recuperación está siendo bastante rápida. No obstante, la convalecencia limita un poco mi vida diaria con el peque. No puedo cogerle en brazos, pesa demasiado. Además, he de huir de él.

Todas las que tengáis niños pequeños sabréis que la delicadeza no se encuentra, normalmente, en la lista de virtudes de un peque de 18 meses. Normalmente se lanza sobre mí o escala por el sofá y por todo aquello que se interponga en su camino hasta que consigue sentarse encima de mí. En este momento no se lo puedo permitir así que en cuanto le veo las intenciones he de apartarlo.

No, no es nada fácil para mí negarle mi regazo. Oírle llorar porque quiere que lo coja al brazo. El pobrecito no debe de entender por qué de pronto ya no le cojo…y a mí me da mucha pena.

Menos mal que serán sólo unos días…

-Fin del momento desahogo-

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3 comentarios en “Huir

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