Cambio de rutina, adaptación y descanso

Seguramente habréis notado que las últimas semanas el ritmo de las publicaciones de este blog ha variado.

Sí, ha variado, por varios motivos.

El primer motivo me atañe sólo a mí, a mi salud mental.

Me estaba obsesionando, obligándome a publicar mucho, a comentar mucho, a programar muchos posts y muchos tuits a la semana para conseguir tener mucho tráfico en el blog. Esto me estaba generando ansiedad. Si un día no tenía tiempo para dedicarle al blog ya estaba malhumorada. Veía el modo en que otras blogueras consiguen aumentar el tráfico en su blog y, viendo que no quería seguir ese camino me dije: ¿Para qué? ¿Para qué obsesionarme con el tráfico recibido? Gracias a Dios, me formulé esta pregunta y paré. Sí, paré de golpe. Estuve una semana sin publicar más que el post de “jueves de cine” que no me suele llevar mucho tiempo.

Abrí el blog para relajarme, porque me relaja escribir. Quizás un poco también a modo de diario, aunque no escriba aquí (para publicar) todo lo que escribiría en un diario privado, evidentemente.

Si tengo el blog para relajarme, ¿qué sentido tiene que sea el blog el que me estrese? A partir de ahora, intentaré mantener un ritmo más o menos regular de publicaciones, que para eso tengo mi organizador estupendo, pero sin pasarme. Si un día puedo preparar 3 post, estupendo. Pero si llega una semana en que no puedo preparar ninguno. Estupendo también.

El otro motivo es Payasote, que lleva unas semanas prescindiendo de la siesta mañanera…¡con lo bien que me venía!

Normalmente aprovechaba su siesta mañanera para hacer las faenas de la casa y la siesta de después de comer para descansar yo y disfrutar de un ratito para hacer mis cosas.

Después de un par de días de pelear sin éxito para que se durmiera por la mañana, sin poder hacer nada más que mecerlo en su carro, aumentando mi estado de nervios por momentos por ver que se me acumulaba la faena y por el estrés que supone tener al niño quejándose en el carro sin conseguir que se duerma, también me planté y vi que no tenía otra salida que cambiar mi rutina para adaptarme al cambio de la suya.

Así, ahora he decidido aprovechar las primeras horas del día, cuando él está tranquilo, recién levantado y recién desayunado y aguanta bien jugando solito en su parque, para hacer las faenas de la casa. Él me ve danzar de un lado a otro, pasando mopa, poniendo lavadoras, teniendo, destendiendo y se entretiene.

Cuando se pone pesado porque ya quiere salir de ahí es el momento de salir a la calle. 

Salir a la calle… ¡Vaya descubrimiento! Lo bien que me siente a mí salir a la calle…es más cansado, pero también más liberador. Salir, a donde sea, a hacer lo que sea. De momento llevo dos días con esta nueva rutina, y me gusta. Estar toda la mañana “de compras” (entre comillas porque luego realmente compro bien poco) o quedar con alguien para hacer mil cosas en media hora, da igual, implica cambiar de aires un rato, y eso siempre es bienvenido.

De momento esta nueva rutina nos va bastante bien. Espero que siga así…hasta el próximo cambio con que nos obsequie Payasote. 

 

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2 comentarios en “Cambio de rutina, adaptación y descanso

  1. Uff este dejo hace mucho tiempo de dormir por las mañanas… Yo aprovecho los findes para dejar las entradas del blog, y durante la semana tengo un cuaderno y voy apuntando ideas, es lo mejor tomárselo con calma para mi esto también es un hobbie pero me encanta y estoy muy enganchada, las siesta de la tarde aprovecho también para leeros y comentar… 😘😘😘😘

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