El puerperio: Y ahora ¿qué?

El puerperio es una fase de la vida de la mujer de la que nadie habla. A mí nadie me había hablado DEL PUERPERIO. Sólo la palabreja ya da miedo. En las clases pre-parto nos dieron alguna pincelada, pero mínima. Y eso que mi matrona no dejaba de repetir “Lo peor no es el parto, lo peor viene después”. Nadie habla de ello, y ahora entiendo por qué. Para evitar la extinción de la raza humana.

Si no has pasado por ello pero quieres ser madre quizás quieras parar de leer en este punto.

Te llevan a la habitación con tu bebé recién nacido en brazos y eres la más feliz del mundo. Pero ¡cuidado! empieza la aventura. Hay que dar de mamar al bebé. Parece algo sencillo ¿no? pues no siempre lo es. Hay bebés que nacen con un hambre voraz y se enganchan al pecho fácilmente. Otros no tanto. BEBÉ.M no tenía muy claro cómo hacerlo. O más bien, le suponía demasiado esfuerzo. Un goteo de enfermeras que llegan y cada una te recomienda una postura, un truco para hacerlo bien. Y tienes que estar tranquila y relajada física y mentalmente. ¡Pero si he parido hace media hora!

Además del goteo de médicos comienzan las visitas y los consejos. Este tema da para mucho y, si queréis, me centro en ello más adelante. Aunque todo es matizable, os dejo unos links a estos blog/artículo:

El puerperio para mí se resume en: Pérdida del control.

Una servidora se considera controladora, pues tuvo que vivir este episodio de humillación. Pierdes el control tanto física como mentalmente. Me voy a ahorrar los detalles para no herir vuestra sensibilidad.

En cuanto se me pasó la epidural llegó el dolor de los puntos. Sí sí, no sabía yo que los puntos iban a doler así. Es cierto que esto depende de cada mujer. Como el parto de BEBÉ.M fue instrumentado me pusieron unos cuantos (bastantes) puntos. Tardé unos 15 días en poder andar, sentarme, levantarme, ir al baño y ducharme con una cierta normalidad. Necesitar ayuda para hacer todas estas cosas tan básicas es una buena bofetada de humildad.

A los dos días del parto nos dieron el alta a BEBÉ.M y a mí. El trayecto en coche me daba miedo por el bebé, pero resultó que la que peor lo pasé fui yo. Si tenía dificultades para sentarme, imaginad para sentarme en un asiento en movimiento.

Llegamos a casa y ¿ahora qué? Tenemos una personita diminuta de la que hacernos cargo, conocer, entender y atender. Aprender a darle de comer, a bañarlo, a dormirlo, a todo.

Y todo ello con las hormonas revolucionadas. Estás híper sensible. Pero mucho. Cualquier cosa te sienta mal o, lo que es peor, lloras. Yo lloraba por todo, y cuando digo todo es todo. En el pediatra, por la calle, en casa, por cualquier cosa.

¿A qué es apasionante? Parece una pesadilla, pero viéndolo de lejos, vale la pena.

Yo sólo os traigo un consejo, no para vuestro bebé, para vosotras. Hablad con otras madres. Aunque sea ahora, 4 meses después, es un alivio ver que todas pasamos por lo mismo, ver que no estás sola.

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2 comentarios en “El puerperio: Y ahora ¿qué?

  1. Cuánta razón. A mi me dio por estar triste y empanada todo el tiempo. Y lo de como darle pecho y si cogerle o no cogerle y demás opiniones me harté de escucharlas y de repente conseguía desconectar. El BEBÉ C y yo de repente nos acoplamos dejando a los demás con la boca abierta. 😉

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