Tercer trimestre: La recta final

Y llegamos a la recta final del embarazo: ¡El tercer trimestre!

En este punto tu barriga pasa a ser de dominio público, todos, incluidos completos desconocidos van directos a ella. A ver, gentes del mundo, un consejo: cuando vayas a meterle mano a la barriga de una embarazada pedid permiso. Puede resultar muy irritante tener manos tocándote…una llega a sentirse mono de feria.

Sí, no os voy a engañar, el barrigón es incómodo…dejas de poder llegar a tus pies, ¿lavarlos o cortarte las uñas? misión imposible. Has de medir las distancias para que quepa la tripa si vas a pasar por algún lugar estrecho.

Pero también es gracioso y emocionante, a la par que inquietante cuando empieza a moverse por las sacudidas de tu bebé. Sacudidas porque eso ya no son pataditas, eso es un alien dando volteretas en tu interior, cuando no le da por boxear con tu vejiga. De pronto se coloca todo él en un lado de la barriga y a ti te sale un bulto en la tripa que pareces el jorobado de notre dame al revés.

Toda tú eres tripa…tus pulmones se comprimen para dejar hueco al barrigón, te cuesta andar, respirar, leer en voz alta.

Pero una ventaja de tu evidente embarazo es que si pillas gente educada y amable en el bus te cederán el asiento. Al menos, eso cuenta la leyenda…A mí me ha pasado sólo en 2 ocasiones. Yo intentaba coger los autobuses lo más cerca posible del inicio del trayecto para que estuvieran prácticamente vacios y asegurarme de que me podría sentar. Me volví experta en análisis de autobuses. Pero hubo una ocasión en que subí en un autobús lleno, me quedé de pie y de pronto me oigo a una mujer chillando: “Ese asiento que se ha quedado libre, dejádselo a la embarazada!!!!! hay una embarazada!!!!!!! la chica joven embarazada!!!!! dejad que pase!!!!” Se lo agradecí, pero ¡qué vergüenza! jajaja.

¿Qué más os puedo contar del tercer trimestre? Es el momento de empezar con las clases de preparación al parto. En mi primera sesión vino una mujer a contarnos su parto y salí de allí más horrorizada que otra cosa…pero luego ya mejora. Llegaba cada semana con miles de dudas para preguntar a la matrona, que las contestaba, de hecho había días que no nos daba tiempo de hacer gimnasia del rato que habíamos estado con las dudas.

¡Ah! Casi se me olvida, otro aspecto que caracterizó mi tercer trimestre fue EL CALOR. Eso fue insoportable. Espero no tener que vivir otro tercer trimestre en verano. Había días que me quería tragar el ventilador (mi casa no tiene aire acondicionado). Me iba a centros comerciales sólo por disfrutar del aire acondicionado. Estaba en el coche más rato del necesario. Los autobuses tienen aire acondicionado, afortunadamente, así que intentaba no hacer la locura de hacer andando bajo el sol los trayectos de más de 20 min. Entraba en mercadona, consum y sucedáneos cuando iba por la calle y no podía soportar más el calor. Aún no había salido de la ducha y ya estaba sudando de nuevo. Yo siempre he sido de las que necesitan agarrarse a la sábana para dormir aunque fuese verano…pues este verano no. Destapada, con el ventilador enfocándome a mí y seguía sudando. Estar en el chalet, que por la noche hace fresco, mi marido tapado con la sábana y yo sudando. Un día no lo podía soportar más “me bajo, a la primera peluquería que pille abierta, QUE ALGUIEN ME CORTE EL PELO, por favor…” Me convertí en una mujer a un abanico pegada. Además de ser una mujer a una barriga pegada, claro.

Si estáis en esta situación: Ánimo, ya queda poco.

 

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