Por fin… ¿Niño o niña? ¿Cómo se llamará?

Han pasado 4 meses. 4 meses de darle vueltas a la cabeza, 4 meses de hacer apuestas, 4 meses de pensar, tejer, comprar…todo unisex,  4 meses de escuchar opiniones para todos los gustos:

Tienes náuseas, será niña. Tienes granitos, será niño. Estás muy guapa, será niño. Pero es que lo de las náuseas…no, será niña. Porque sé que sólo hay uno que si no … ¡tendría que empezar a pensar que hay uno de cada!

Después de estos 4 meses, por fin llega la ecografía que nos dirá si es niño o niña…además de confirmar que el bebé está bien, claro.

Ha pasado mucho tiempo desde la ecografía anterior así que tenemos ganas de volverlo a ver, estamos nerviosos. Llegamos a la consulta y de nuevo nos atienden muy bien, me tumbo, me ponen el gel y aparece el bebé.

Aprovecho este momento para manifestar mi más profunda admiración por los médicos que se dedican a hacer estas pruebas. Sólo se ven manchitas en blanco y negro pero ellos van diciendo: Mira, la cabeza, miles de nombres extraños que tiene el pequeñín en la cabeza, el estómago, la válvula de no sé qué, otra válvula, el diafragma, los pulmones, el corazón con sus ventrículos  y sus aurículas…todo vamos…Alucinante. El pequeñín tiene los puñitos apretaditos y no les deja contar los dedos y las falanges…solución: a golpes con la tripa para que se asuste y abra las manos. El bebé se asustó pero yo otro tanto jeje. Y de pronto nos para la imagen y nos dice: “¿qué téneis?”  Nos miramos los dos sin entender. Espero que esta médica tan maja no pretenda que yo descifre algo de lo que aparece en la imagen. “¡Ah! ¿Es el primer hijo? Pues es un chico…me lo acaba de enseñar.”

¡Qué emoción! ¡Un principito!

Después de esto siguió comprobando que el bebé tenía todo lo que tenía que tener. Además tuvimos la suerte de que había con la médica una estudiante en prácticas de modo que cuando acabó de mirar ella se sentó la estudiante a repetir el proceso y pudimos ver a nuestro bebé más rato del esperado.

Además, la médica tuvo la gran idea de poner el aparato un momentito en modo 3D y pudimos verle la carita a nuestro principito y llevarnos la foto impresa de recuerdo.

¡Qué bonito es nuestro niño!

Nosotros ya teníamos pensado el nombre.

Habíamos mirado listas interminables de nombres en varias fuentes. No discutimos demasiado, la verdad. A mi marido le hacía ilusión que el nombre fuese en valenciano y yo le puse como condición que fuera un nombre que yo (castellanoparlante) supiera pronunciar. Después de barajar varias opciones elegimos un nombre que a mí me gustaba y cuya traducción al valenciano no era complicada: M. Pequeño BEBÉ.M

Habíamos decidido mantener en secreto el nombre hasta este día, para evitar posibles críticas. Llegado este momento en que ya habíamos visto su carita, no íbamos a cambiar de opinión fuese cual fuese la reacción de la gente, así que lo dimos a conocer. La gran mayoría de los familiares y amigos acogieron bien el sexo y el nombre, con mucha alegría.

BEBÉ.M ya falta menos para que llegues a este mundo.

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