Moda premamá

Chicas, hoy os invito a ir de compras, que estamos de rebajas.

Después de llevar varias semanas sin poder abrocharme los pantalones, sujetándolos sólo con la cremallera, cerca de las 20 semanas de embarazo, me rindo a la evidencia. Es hora de pasar a la ropa premamá. Me habían dejado cosas, algún vestido, unos pantalones. Pero necesitaba más.

Si tienes ocasión, pide prestado todo lo que puedas. Además de ser bastante cara, no es que haya un exceso de tiendas que dispongan de ropa premamá. Lo pude comprobar muy bien cuando recorrí una a una todas las tiendas de un centro comercial preguntando “¿Tenéis ropa premamá?” Y sólo en una me dijeron que sí. Una mini-sección pero me hizo el apaño.

H&M: Está bastante bien de precio. Compré unos pantalones de deporte, una camiseta, una blusa para ocasiones formales y unos leggins.

C&A: Tienen sección premamá. Parte de la ropa que tomé prestada fue de esta tienda, sin embargo, no compré nada. No encontré lo que buscaba.

Prénatal: Debo decir que la ropa en esta tienda no es nada barata, pero por pura necesidad, compré un vestido de punto y un peto vaquero de dos piezas (la falda se separaba de los tirantes con botones).

Decidí presincidir de los pantalones y sustituirlos por leggins. Más cómodo y más barato.

Mi embarazo fue cara al verano, de hecho, el tercer trimestre (como ya os contaré) fue en pleno verano, así que necesité también un bañador premamá que compré en prénatal.

Fue un bañador de dos piezas: Sujetador/camiseta (que cubría la barriga) y la braguita. También tenían bikinis tradicionales o bañadores tradicionales. Sin embargo opté por bikini que me cubriera la tripa por dos razones:

  1. Para proteger mi tripa del sol.
  2. Para que no se me viera el ombligo.

Sí, cogí complejo de ombligo. Tan feo, tan volcánico, tan sobresaliente…quería ocultarlo.

Debo reconocer también que, para compensar los precios, prénatal dispone de una tarjeta con la que, pese a tener que pagar 20 € por hacértela, te hacen el 10% de descuento en artículos señalados, y, aunque parezca mentira, sale rentable.

La ventaja del verano es que no se necesita mucha ropa. Tenía varias faldas de Natura, con goma a la cintura que aproveché al máximo. Y compré varias camisetas básicas talla XXL.

Para dormir compré un camisón de Women’Secret también talla XXL que usé como camiseta, y heredé una camiseta de mi marido de la misma talla que hizo su función.

Por último, para varios eventos elegantes (como bodas) que tuve, recurrí a un vestido plisado con vuelo de Mango que tenía una cierta elasticidad y cabía mi tripa creciente.

 

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