Segundo trimestre: Una tímida tripita

Ya han pasado los primeros tres meses, el riesgo de que algo vaya mal disminuye, las náuseas casi desaparecen y empiezas a ser persona de nuevo.

¡Y la personita que llevas dentro también! 

Crece y crece y comienza a asomarse en tu barriga. Es ahora cuando tu embarazo se quiere notar exteriormente y cuando la gente empieza a mirarte.

Sí, se te quedan mirando, te miran la tripa y, si no te conocen lo suficiente como para que les hayas dado la noticia, te preguntan tímidamente: “¿estás embarazada?”, como con miedo de que les contestes: “¡¡¿me estás llamando gorda?!!”, cosa que, por otro lado, también pasa a veces. Incluso estando embarazada de verdad, hay veces que te dan ganas de contestar eso ¿verdad?. Tranquila, son las hormonas que quieren hablar por ti.

En cualquier caso, la gente empieza a sentir la necesidad irrefrenable de tocarte la tripa. En el tercer trimestre será peor así que es un buen momento para pensar cómo quieres reaccionar al respecto: Puedes estar encantada, puedes decirles educadamente que no lo hagan o, directamente, puedes morderles la mano…tú decides 😉

Todo el mundo dice – y yo estoy de acuerdo – que el segundo trimestre es el mejor del embarazo. El malestar físico ha desaparecido casi por completo y tu tripa aún no pesa demasiado.

Es un buen momento para pensar cómo decorarás la habitación del bebé, empezar a comprar algo de ropita (unisex, claro, que aún no sabemos si viene un príncipe o una princesa), empezar a documentarte sobre todos los artilugios que necesitará tu pequeño retoño (hay que hacer un máster porque las opciones son infinitas) (hablaremos de ello en entradas posteriores).

¡Puedes incluso plantearte hacer manualidades para tu bebé!

En mi caso decidí que una buena opción para distraer mi mente era tejer una mantita de punto para mi chiquitín…

  • Compré lana de colores unisex (beige y granate)
  • Compré agujas
  • Me estudié un par de tutoriales en internet: “aprender a hacer punto”
  • Desperdicié algo de lana y algo de tiempo
  • Decidí recurrir a la artillería pesada: “mamáaaaa, ¿me enseñas a hacer punto?
  • Le eché horas (normalmente a la vez que veía la tv)

…Y un par de meses después tenía la mantita terminada.

¿Quieres saber más? ¡Quédate conmigo!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s